sábado, 16 de diciembre de 2000

Liberame

Cuantas veces la estrella matutina del amor alumbro mi corazón, con fulgores, sazones y dolores que con heridas me rasgaron sin razón.

He recorrido las calles en noches tormentosas, frías y solitarias, rogando a Dios encontrar una nueva ilusión, pero hoy me doy cuenta que no hice mi oración lo suficientemente fuerte para que me escuchara.

No se si seas tu quien borre de mi mente el mal recuerdo de mi pena, quien me libere de esta condena, que me ahoga de inanición.

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