lunes, 15 de octubre de 2012
Esta es la realidad del final de un cuento de hadas… y vivieron felices?
- A dónde va Sr.? – Preguntó el guardia…
- De regreso a mi castillo, hacia el mejor reino, replica el príncipe sin mirar a tras… Dejando a su espalda el reinado sobre lo mas teso y lo mejor, lo más bello y lo primero.
Mientras tanto en el castillo abandonado… solo se escucha un lamento, un susurro, un sollozar.
El guardia inquieto se adentra en el castillo, los pasillos están oscuros, solo se vislumbra al final de corredor una tenue luz que parece balancearse, esta proviene del dormitorio real, sintió escalofríos, más no fueron motivo para detener su paso.
Golpea la puerta y no obtiene respuesta alguna.
- Se encuentra usted bien, Sra.?, pregunta el guardia.
- Con la voz entrecortada responde la princesa: Ha muerto!
- Estas palabras paralizaron al guardia, Que paso?, Quien ha muerto?, Por favor abra la puerta….
- Ha muerto y no puede hacer nada… nunca esperé este día, nunca paso por mi mente, nunca lo anhelo mi corazón.
- No entiendo Sra. Por favor abra la puerta!, insiste el guardia.
- El era perfecto, el me llenaba de vida, le entregué lo mejor que pude dar, pero no fue suficiente.
Suspira y solloza, grita y gime la princesa.
- De que habla? Donde está el cadáver? A quien se refiere?... Abra la puerta!.... solicita el guardia con voz de angustia.
- Ya no hay nada más que hacer… estaba enfermo, agonizante, lo maté y lo arrojé al vacío…
- Sra. Que ha hecho…?, De quien se trataba?, cuestiona el guardia…
Un silencio tajante se presenta en ese momento….. y como una espada afilada resuena en la habitación un grito, un quejido sin consuelo:
-Ha muerto!, Ha muerto!, Ha muerto EL AMOR, y moriré con él, pues ha dejado nuevamente su saeta clavada en mi, todo fue en vano, me desangro, agonizo.
- El guardia no soporto más y derrumbó la puerta….
La luz ya no danzaba, era una vela pequeña apunto de fundirse con la parafina, el suelo estaba húmedo, y desmadejada estaba allí la princesa, sostenía en su puño un manuscrito, toma el pulso y está débil, no responde a su llamado.
El guardia pide ayuda sin cesar y no responde nadie… en el castillo no habita nadie más, y conmemora que el príncipe ha partido.
Arrebata el manuscrito de su mano para ver cómo puede ayudarla y lo lee en voz alta:
“Gracias príncipe por el tiempo que compartimos, por lo sueños, las ilusiones y los buenos momentos, eres un hombre único y maravilloso, más no fui yo quien suplió tus expectativas, ahora seré como una más de las damas que han entrado a tu castillo y que al cabo del tiempo vuelven a salir, sin regresar.
Tú hiciste de mi una princesa real, una mejor mujer, lograste de la mano de Dios lo que nadie! Muchas muchas gracias!
Eres el príncipe azul que cualquier mujer quisiera tener azulado y creo que mereces estar al lado de una verdadera mujer, que supla muchos de los deseos que en estos ocho años yo no pude, mientras tanto... me entrego a las manos de Dios y alcanzaré si es posible la estatura que él quiera desarrollar en mí.
Mi futuro ahora es incierto.... No sé qué va a pasar, pero estoy segura que Dios me acompañara en este proceso.
Vuela, grita, brinca y liberarte de este lastre, que más que apoyo te está generando peso... Tienes toda una vida por delante y sé que será muy exitosa, te deseo lo mejor para tu vida, de todo corazón.
Adiós flor de pétalos caídos, adiós versículo revelado, adiós señales fantasiosas... Hoy podríamos decir que las casualidades SI existen y que fuimos víctimas de ellas.”
-El guardia vuelve a tomar el pulso y es imperceptible su latir. El pabilo se ha fundido.
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